Esta es una demostración propia —no un encargo de cliente— aplicada a una vivienda documentada de 72 m² y 6 estancias. El espacio se capturó con LiDAR 3D para construir una base espacial medida. La tolerancia final depende del dispositivo, la toma y el procesado; cualquier cota crítica debe comprobarse in situ antes de fabricar, comprar o ejecutar.
Sobre esa base desarrollamos propuestas visuales fotorrealistas con IA. Los renders exploran distribución, acabados y mobiliario de referencia; cuando un catálogo forma parte del alcance, referencia, dimensiones, precio y disponibilidad se verifican en el momento de aprobación o compra.
En el salón y la cocina, la propuesta plantea conservar vigas antiguas y un arco original de mampostería como elementos protagonistas. La visualización ayuda a decidir, pero no sustituye el proyecto técnico, la comprobación estructural ni las mediciones de obra de un profesional competente.