En los años 40, el régimen franquista proyectó una ciudad-sanatorio en la costa de Arico, Tenerife, para aislar a los enfermos de lepra. Se construyeron edificios, una iglesia, calles completas — pero nunca se usó. Apareció la cura antes de que se terminara.
Hoy, las ruinas de Abades son un esqueleto fantasmal frente al mar turquesa del sur de Tenerife. Con inteligencia artificial, reconstruimos lo que debió ser — y mostramos lo que quedó: una ciudad congelada en el tiempo, donde la naturaleza reclama lo que el hombre abandonó.
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